Tatiana se marchó, pero en su mente, un plan retorcido ya estaba trazado. Lo llevaría a cabo en cualquier instante.
Cuando Bianca subió a su auto, intentó arrancar, pero no funcionó. El motor no emitió ni un sonido. El pánico comenzó a crecer dentro de ella. Sabiendo que tendría que llevarlo al taller al día siguiente, se sintió frustrada. Ya había caído la noche y no quería correr más riesgos, así que no perdió más el tiempo. Comenzó a caminar hasta una parada de autobús, con la intención de