Cuando Jackeline recibió la dirección de Bianca a través de un mensaje de texto, condujo hasta el lugar. Se encontró con un edificio que, si bien no era excesivamente lujoso, era bonito y acogedor. Al estar frente a la puerta, se sintió invadida por un nerviosismo que no esperaba. Se arrepentía de todo: de haber señalado a Bianca, de haberse querido imponer, de haber intentado decidir sobre la vida de los niños cuando sabía que no era apropiado.
Tomó una profunda bocanada de aire, tocó la puert