Bianca estaba en la sala de su departamento, sintiéndose ansiosa. Los niños jugaban tranquilamente, ajenos a la tormenta que se gestaba dentro de su madre. No podía creer que Eric la iba a dejar mal. Lo había llamado varias veces, pero él no contestaba. La preocupación se apoderó de ella, y pensó: "¿Se habrá arrepentido en el último momento? ¿No se tomará en serio sus palabras? ¿Se habrá olvidado de los niños?".
"No me dejes mal, Eric. No seas así", susurró para sí misma, con la esperanza de q