Eric no se dio por vencido, a pesar de las duras palabras de Bianca. Puso su mano sobre la puerta, impidiendo que ella la cerrara por completo. Su voz, aunque baja, estaba llena de una determinación que ella no le había escuchado en años.
—Puede que en el pasado haya sido un imbécil que te trató mal —dijo, con la mirada fija en ella—. Fui un monstruo contigo, lo sé. Pero ahora, de verdad, estoy arrepentido. Y me di cuenta de esto ahora, aunque parezca tarde. Me di cuenta de que realmente me in