Un par de días después...
El teléfono vibró en la mano de Julia y su corazón dio un vuelco al ver el nombre de Isaac en la pantalla. Había aceptado la cita, pero los nervios la consumían. ¿Qué se suponía que debía usar? ¿Qué tema de conversación sería apropiado? Ella, la niñera que apenas llegaba a fin de mes, y él, el empresario adinerado y exitoso. Se sintió como una completa tonta. Tomó una bocanada de aire y contestó.
—Hola, Isaac —saludó, intentando que su voz sonara tranquila.
—Hola,