Eric salió disparado de la mansión, el eco de su voz aún resonando en sus oídos. Se subió a su auto y pisó el acelerador, sintiendo una furia cruda y poderosa que lo consumía. Durante el camino, pensó en llamar a Isaac, su amigo de siempre, para desahogarse. Pero se contuvo. No quería molestarlo. Solo quería estar solo. Solo, con el peso de la rabia y el resentimiento.
Una vez que llegó a su piso, sintió que todo a su alrededor era una presión. A pesar de ser un adulto, de tener su propio din