Por un momento, ella hubiera querido restregarle a los Carter el heredero que ellos querían y que al mismo tiempo, seguramente la familia odiaría, pero no, eso era imposible.
Así que Ania, solo tendría que conformarse solo con la satisfacción de humillar a Liam públicamente luego de perder la empresa.
— Lo siento, debí decirte, debí… — Murmuró Liam.
— No, yo lo siento, te estoy causando tantos problemas… Por mi culpa, perderás la empresa… Tienes un mes para dejar todo en orden y entregarla,