— No, yo… Lo siento… Estaba a punto de tocar la puerta cuando abriste y… — Intentó excusarse rápidamente Alicia.
— Sí, claro… — Murmuró Sebastián con sarcasmo, al tiempo que volteaba los ojos.
— ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas muy molesta conmigo y que no volverías a la empresa hasta que se te asignara tu nuevo trabajo en la otra sede de la empresa… — Comentó Liam como si nada, dejando la puerta abierta, al tiempo que él volvía a su asiento, tras el escritorio.
— No, es que yo… — Alicia l