POV Sofía
Los días pasaron, y mis habilidades para cuidar de Lucía, mejoraron cada día, fui perdiendo el miedo, me levantaba muy temprano por la mañana, le cambiaba el pañal, le daba pecho, la acunaba y le cantaba una suave canción de cuna hasta que volvía a dormirse.
Todo mi mundo giraba alrededor de ella, mi pequeña Lucía.
Aiala se había vuelto tan experta como yo en el cuidado de mi niña, siempre pendiente de nosotros como siempre.
—¿Necesitas algo? —preguntaba cada mañana, asomándose por la