POV Alejandro
Desde el día que supe quién era el hombre con el que se había ido Sofía, no pude dormir.
No fue solo la culpa, fue el miedo, el terror de haber perdido para siempre a la única persona que me hizo sentir humano. Cada noche, me levantaba sudando, llamándola, pronunciando su nombre, recordaba la manera tan fría con que la traté los últimos días.
Y aunque no estaba acostumbrado a pedir perdón, nunca lo había hecho, ni siquiera con mi padre, sabía que tenía que hacerlo, con ella, sol