POV Sofía
Pasaron diez días, diez días en los que Alejandro apenas pisó la villa, llegaba a las tres de la mañana, subía directo a la habitación, y se iba antes del amanecer, no desayunaba con nosotras, no cenaba, no hablaba.
—¿Crees que se está quedando en el penthouse? —me preguntó Aiala una tarde, mientras estábamos en la cocina— hace días que no duerme aquí.
—No lo sé —dije, tomando una taza para servirme café— y no me importa, no se que mosca le ha picado.
Pero mentía, si me importaba, y d