No podía creer lo que mis ojos estaban viendo, Sofía estaba vestida solo con aquel bikini negro que apenas cubría nada, los triángulos de arriba se hundían entre sus pechos, amenazando con soltarse con cada paso, la maldita tanga desaparecía entre sus nalgas, dejando al descubierto casi toda la curva de su culo. Caminaba descalza, con una sonrisa maliciosa dibujada en sus labios mientras los ojos de cada hombre en la fiesta se clavaban en ella, deseandola.
Sentí que la sangre me hervía, quería