Capítulo 49
El conductor los dejó muy cerca de la Via Condotti, una de las calles más elegantes e icónicas de Roma. En cuanto bajó del coche, Patrícia fue envuelta por el aura de la ciudad eterna: el sonido de las motos pasando, el aroma de café expreso en el aire y las fachadas antiguas contrastando con escaparates lujosos.
— ¿Lista para hacer temblar a Roma con tu belleza? — dijo Augusto, quitándose las gafas de sol y lanzándole una mirada seductora.
— No sé si a Roma, pero a ti quizás — resp