Capítulo 94
Unos días después, el abogado llamó con una noticia esperada:
— El juicio será mañana temprano — informó, con voz firme. — Todo está listo.
Augusto le dio las gracias, colgando el teléfono con las manos temblorosas. Se recostó en la silla y respiró hondo.
— Mañana... — murmuró para sí mismo.
Al enterarse de la noticia, Patrícia intentó animarlo, pero notó lo tenso que estaba.
— ¿Por qué no intentas trabajar un poco? — sugirió ella. — A veces, ocupar la mente ayuda a pasar el tiempo.