Capítulo 45
Augusto estaba exhausto, pero su cuerpo aún vibraba con la adrenalina del día. No conseguía relajarse. Sentado en el sofá de la amplia sala con las luces apagadas, dejaba que el silencio y la luz plateada de la luna llena, que entraba a través de los enormes ventanales, o acunaran.
En el vaso de cristal, el hielo tintineaba mientras él giraba lentamente el whisky entre los dedos. La bebida fuerte quemaba suavemente su garganta, pero no era suficiente para apaciguar su mente. Sacó el