Capítulo 46
A la mañana siguiente, Patrícia despertó con una sonrisa perezosa en los labios, el cuerpo todavía mecido por los recuerdos de la noche anterior. Se desperezó lentamente, sintiendo la piel erizarse al recordar la forma en que Augusto la había poseído. Era como si todavía sintiera su miembro dentro de ella, llenando no solo su cuerpo, sino su alma. Suspiró, leve y feliz.
Se giró en la cama buscándolo, pero encontró solo las sábanas todavía tibias. El sonido del agua corriendo en el b