El viento soplaba fuerte en mi rostro, mis manos sudaban sobre la borda del barco, mi frente en el horizonte comenzaba a aparecer las primeras luces del amanecer, y con ella la imponente vista de la Isla del Cuervo.
John estaba a mi lado en la cubierta, los ojos fijos en el punto majestuoso que era la isla.
El capitán Page dio sus órdenes a su tripulación, Dimitri no estaba en ningún lugar a la vista, no lamenté, pero cuando miré para Lina, vi que ella lamentaba.
El barco Serpiente de mar atr