— Helena este es Leon Kane. — Presentó al comandante, y fue entonces que el hombre desvió su mirada de Lina hacia mí.
Sus ojos marrones rojizos me miraban completamente vacíos, parecían no notarme.
Él, a diferencia de James, no me sonrió.
— Mi señora, sea bienvenida. — dijo con una voz distante.
Así que sin decir ni una palabra más, y con una última mirada vacía a Lina, que estaba a mi lado, salió a pasos agigantados.
— ¿Lo ofendí? — Pregunté confundida.
— Me temo que soy el blanco de