Nunca lo vio así de violento, pasó una noche de terror. El lobo azul bufaba rondando la jaula y ella sollozó.
—¿Qué te pasa?
Él gruñó con violencia y ella retrocedió.
—Stefano te amo.
—¡Mientes!
No concebía lo que estaba pasando, sentía miedo, la sensación de ser una presa volvía con fuerza.
Amaneció y ella salió con dudas, Stefano estaba tirado en el pasillo y ella intentó tocarlo.
—Stefano.
Le agarró la mano y se la apretó con fuerza.
—¡Me engañaste!
—¿Qué?
—Quiero que te vayas de mi vida para