Nunca lo vio así de violento, pasó una noche de terror. El lobo azul bufaba rondando la jaula y ella sollozó.
—¿Qué te pasa?
Él gruñó con violencia y ella retrocedió.
—Stefano te amo.
—¡Mientes!
No concebía lo que estaba pasando, sentía miedo, la sensación de ser una presa volvía con fuerza.
Amaneció y ella salió con dudas, Stefano estaba tirado en el pasillo y ella intentó tocarlo.
—Stefano.
Le agarró la mano y se la apretó con fuerza.
—¡Me engañaste!
—¿Qué?
—Quiero que te vayas de mi vida para siempre.
—Stefano… Me lastimas.
Casi fue arrastrada hasta la entrada.
—¿Qué tienes?
—Hueles a pecado.
—No te entiendo.
La tiró fuera de la torre. Driana al verla así se asustó.
—Stefano, ¿qué haces?
—Se volvió loco —dijo la joven.
—Esta mujer me faltó, se acostó con otro.
Todos los presentes se quedaron boquiabierta y la joven negaba con la cabeza.
—¡Qué dices!
—Adara, ¿qué sucede? —preguntó la reina.
—No lo sé, dice que le falté, nunca haría eso.
Eleazar llegó en ese momento y vio la escena.
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