## Una noche sin descanso
No dormí. No después de los disparos. No después de ver lo cerca que había estado todo de salirse completamente de control. El amanecer llegó silencioso, como si la ciudad no supiera lo que había pasado durante la noche. Pero yo sí lo sabía. Y Adrián también.
Adrián estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia afuera. Impecable. Como si no hubiéramos estado a punto de morir hace unas horas.
—¿Siempre es así? —pregunté desde el sofá.
No se giró.
—No.
—Entonces tengo