Nunca lo había visto así. No realmente. Adrián no era solo un empresario; era alguien acostumbrado a la guerra, a la estrategia y a la lucha sin cuartel. Su rostro, que solía mostrar serenidad y confianza, ahora estaba marcado por una tensión que nunca antes había presenciado. Había algo en sus ojos, una intensidad abrasadora que no podía pasar desapercibida. Cada músculo de su cuerpo parecía estar en un estado de alerta, como si estuviera preparado para cualquier cosa que se le presentara.
—No