—Eres un objetivo.
Las palabras de Mateo se quedaron suspendidas en el aire como una sentencia inquebrantable. No reaccioné de inmediato. Mi mente tardó unos segundos en procesar el significado de aquellas palabras que resonaban como un eco en mi interior.
—No —dije finalmente, rompiendo el silencio con un susurro incrédulo—. No, eso no tiene sentido.
Mateo no apartó la mirada, firme e inmutable.
—Para Petrov, sí lo tiene.
Miré a Adrián, buscando en sus ojos esa chispa de seguridad que tanto ne