Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa de los Berner era espaciosa y suntuosa, ostentaba cada mínimo detalle, desde las alfombras hasta las arañas de cristal que colgaban del techo o los ventanales transparentes a la luz de la noche. La gente iba llenando poco a poco la gran sala central, uniéndose en grupos grandes o conversando entre ellos por donde quiera que se cruzaran.







