Aiden desplegaba una enorme sonrisa, al tiempo que Isabella abrió la boca con sorpresa.
— ¿Qué? ¡No! — Ella prácticamente lanzó la cartera de vuelta a las manos de Aiden y se dio la media vuelta, casi corriendo hacia el interior de su habitación. — No, no, no, ¡estás loco, definitivamente! Yo no pienso salir de aquí. — Isabella se cruzó de brazos, decidida.
— ¿Es en serio? ¿Te piensas quedar aquí encerrada durante todo el crucero? — Aiden caminó hacia ella, incrédulo.
— Sí, aquí soy feliz, t