Todo cambió, un nuevo mundo lleno de felicidad y posibilidades se abrió para Isabella, la joven era completa y absolutamente feliz.
Tan feliz que, ocasionalmente, tenía miedo.
Ella tenía miedo de despertar en una realidad diferente y que todo se hubiera tratado de un mágico sueño.
¿Este era su final feliz? Lo que le había dicho su madre, era cierto, a las buenas personas le ocurren cosas buenas y aunque había perdido a sus padres, ahora tenía a su abuela, Margaret, y su primo, Aiden, quienes