Isabella y Máximo salieron hacia la mansión principal de los Collins, ella estaba nerviosa y su esposo lo había notado.
— ¿Estás bien? — Máximo interrumpió sus pensamientos. Isabella solo asintió.
Él miró sus manos, la joven se apretaba los dedos, se removía, inclusive podía notar cierto temblor, Máximo estiró su mano hacia la de Isabella, apretándola con firmeza, en un intento por calmarla.
Ella lo observó con algo de sorpresa, pero ya Máximo había volteado la mirada hacia la ventanilla, co