Un fuerte golpeteo en la puerta arreció a medida que pasaban los segundos, una de las empleadas se acercó para abrir, encontrándose con un hombre increíblemente guapo y sensual.
— ¿Sí, joven? ¿En qué le puedo ayudar?
— Busco a Máximo Collins…
— El joven Collins… Creo que está en su luna de miel… — Replicó la empleada y el hombre arrugó el entrecejo con molestia, quedándose un instante pensativo.
— Entonces, llame a Emily Collins…
— ¿De parte? — Preguntó la empleada con curiosidad.
— Dígal