— Soy su esposo, me llamo Diego. — Él estiró la mano para darle un apretón.
— Mucho gusto señor, soy el doctor Green. — El médico estrechó su mano y rápidamente revisó una carpeta con el reporte. — Acabo de recibir los resultados de los exámenes de su esposa.
— ¿Hay algo mal? — Preguntó Diego, evidentemente preocupado.
— No, no se preocupe, no es nada grave.
— Que bien. — Diego exhaló aliviado.
— Acompáñeme por favor, su esposa ya está despierta y me gustaría hablar con ambos.
El médico sacó de