Sasha caminaba nerviosa por los pasillos del castillo, su mente ocupada con un torbellino de pensamientos y sentimientos que no lograba ordenar. Había llegado el momento de hablar con Gema, la reina híbrida, y confesarle algo que había estado guardando en su corazón durante demasiado tiempo. Había intentado comprenderlo por su cuenta, pero ahora necesitaba la guía y el apoyo de alguien que pudiera comprender su dilema.
Finalmente, encontró a Gema en los jardines, sentada bajo un árbol frondoso,