El sol apenas asomaba por el horizonte cuando los heraldos reales comenzaron a recorrer las calles de la capital. Sus trompetas resonaban con un llamado ceremonial que solo se utilizaba para anuncios de la más alta importancia. Los ciudadanos de Argemiria se asomaban a sus ventanas, algunos aún en ropas de dormir, mientras los pregoneros reales desplegaban los pergaminos con el sello real.
"¡Por orden de Su Majestad el Rey Dorne IV de Argemiria, se convoca a todos los ciudadanos a celebrar el p