El salón de la Casa Van Auren resplandecía bajo la luz de las velas, sus paredes de piedra antigua cubiertas por tapices que narraban siglos de historia. Anya observó cómo los representantes de las casas nobles tomaban asiento alrededor de la mesa ovalada. Había elegido este lugar estratégicamente: la residencia ancestral de los mayores rivales de la familia Dorne, lejos de los oídos y ojos del palacio.
Lady Eleonora Van Auren, una mujer de sesenta años con porte regio y mirada penetrante, pres