—NATALIA—
Despierto acoplada perfectamente entre dos cuerpos grandes y deliciosamente moldeados en un manjar delicioso de musculo masculino, sumergida entre sus fragancias y con la constancia en un casi susurro fantasmal del recuerdo de como Badel y Nox trataron mi cuerpo apenas hace unas horas atrás.
Sonrío por inercia, parpadeando en un intento de despejar el sueño mientras me permito sentir y disfrutar un poco más de su calor, de sus respiraciones calmadas y sus latidos firmes, reclamando c