Las portadas digitales estallaron a las seis de la mañana. No atacaron a Varela Global; me atacaron a mí.
"ELENA RIVAS: LA AMANTE QUE USURPÓ UN IMPERIO".
"Matrimonio de sangre: ¿Cómo la hija de un deudor se convirtió en dueña del monopolio Varela?".
Las pantallas de mi oficina mostraban artículos financiados por fuentes anónimas, detallando una versión retorcida de mi pasado. Me pintaban como una cazafortunas sin escrúpulos que había manipulado a Adrián para arrebatarle la empresa durante su ar