Capitulo 113

—Regresa al pasillo delantero, Elena. Tu tarea aún no ha terminado.

La voz de Arez llegó distorsionada desde el pequeño interfono junto a la puerta de hierro de la sala de control. Elena retiró la mano, justo cuando se disponía a golpear el metal una vez más, y apretó los dedos, que sentía rígidos por la tensión.

—Se terminó el líquido de limpieza, señor Arez. Necesito rellenarlo en este almacén —dijo Elena, alzando la voz a propósito para que se filtrara por las rendijas de la puerta.

—Usa el
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