Un nuevo día llegaba, y Margaret se encontraba sumamente triste y deprimida. Su vida siempre había girado en torno a agradar a su madre, incluso hasta el punto de aceptar un matrimonio forzado. ¡Qué razón tenía su padre! Su madre le había quitado sus acciones para manejarlas ella, hacer su voluntad y, de paso, molestar a Anne.
Sí, le tenía cierto resentimiento a esa mujer, ya que, cuando llegó su padre, Anne se convirtió en su prioridad. Cuando la conoció, justo después de que naciera su herman