Charlas, traición y más (1era. Parte)
La misma noche
Bagdad
Latifa
Siempre digo que aprendí a sobrevivir… ¿pero a qué precio? Perdí a mis padres cuando apenas era una niña, los bombardeos se llevaron todo, hasta el aire que podía respirar sin miedo. No fue fácil crecer con el corazón encogido, esperando el próximo estallido. Cuando llegué a la casa de los abuelos pensé que encontraría refugio… pero lo cierto es que nunca dejé de sentirme extranjera en mi propio hogar.
Tuve que aprender a sonreír, aunque por dentro ardiera de rabia,