Charlas, traición y más (2da. Parte)
Tres días después
Bagdad
Yassir
Dicen que el amor nos vuelve frágiles, temerosos y muchas veces vivimos con el corazón pendiendo de un hilo, pero también estamos en llamas, suspirando, sintiendo dragones en el estómago y en medio de esa combinación extraña todo tiene sentido. El cuerpo es terremoto y el alma se siente completa, tanto que nos convertimos en adictos de su presencia como un veneno mortal que recorre nuestro ser entero del que necesitamos para vivir día a día.
Y no soy la excepción,