Narrado por Helena
La nieve había cesado por fin. Después de semanas de ventiscas interminables que cubrían los robles del jardín como un sudario de terciopelo blanco, el cielo se había despejado y la luna llena entraba por los ventanales del salón como un ojo plateado que miraba el mundo con curiosidad. Era la primera noche desde el juicio, la primera noche que Guillermo Renard pasaba en una celda de máxima seguridad, la primera noche que William y yo podíamos respirar sin miedo y sin la sombr