Narrado por Helena
La carta llegó un martes por la mañana, en un sobre de papel reciclado que no decía nada sobre el remitente pero que olía a tinta de imprenta y a promesas. Margaret me la entregó junto con la bandeja del desayuno, con una expresión que mezclaba la curiosidad y la esperanza que no se atrevía a expresar.
—Viene del New York Times, señorita Helena. —Dijo, dejando el sobre sobre la mesilla. —El cartero dijo que era urgente.
—¿Del New York Times? —Repetí, mi cansancio matutino se