79: El Refugio.
El coche me llevó de vuelta a la mansión. Ana me recibió en la puerta con una manta y una taza de té de jengibre, y me acompañó a mi habitación sin hacer preguntas. Lucy estaba en el colegio, y William seguía en su oficina, resolviendo los problemas que sus hermanos habían dejado a su paso.
Me acosté en la cama, con las manos apoyadas sobre el vientre, sintiendo cómo la vida crecía dentro de mí. Era una sensación extraña, desconocida, casi mágica. No podía verlo, no podía tocarlo, pero sabía qu