Los días de reposo en la mansión se convirtieron en una calma tensa, como la superficie de un lago que esconde corrientes mortales bajo su aparente tranquilidad. Mi padre se recuperaba lentamente en la habitación contigua a la mía, y mi madre se había convertido en la sombra de ambos, pasando de una cama a otra con una bandeja de té o un puñado de galletas o simplemente una mano cálida que ofrecer en los momentos de insomnio. William pasaba las mañanas en su oficina, reunido con sus abogados y