Al día siguiente, dos sobres blancos con el sello de los Winchester llegaron a la mansión de Beatriz en el Upper East Side. No los envió un mensajero. Los envió William en persona, con un chófer de confianza y la instrucción de esperar la respuesta. No quería que nadie interceptara la correspondencia. No quería que hubiera excusas.
Margaret me contó todo después, porque Ana tenía una amiga que trabajaba en la casa de Beatriz, y esa amiga le había enviado un mensaje apenas los sobres cruzaron la