El sobre con la palabra "Pronto" seguía en el bolsillo de mi bata cuando bajé a la biblioteca aquella mañana del veintiséis de diciembre. La nieve había cesado durante la noche, dejando tras de sí un manto blanco que cubría los robles del jardín como un sudario de terciopelo, y el sol invernal se reflejaba en los cristales de los ventanales lanzando destellos de luz que bailaban sobre las paredes de madera oscura. Tenía entre mis manos la lista de empleados que Margaret me había dado, los nombr