Capítulo 35
Necesitaba sentirme suya, no sé qué tenía ese té de hierbas, pero nunca me había sentido tan excitada como en ese momento.
Por eso le supliqué, le pedí que me hiciera todo lo que por meses no hicimos, y lo peor es que no cuerpo no estaba cansado.
Mi respiración era errática, mis piernas temblaban, Xavier solo sonreía mientras respiraba fuerte, con la boca entreabierta, como si acabara de correr una maratón.
—¿Qué fue esto? —susurré, aún con la boca entreabierta, mi cuello tenso tan