Capítulo 39
No entendía lo que acababa de pasar. Todo ocurrió en segundos, aquella mujer había llegado para desestabilizar lo que pensé era firme.
Ares palideció apenas la vio. La loba se lanzó a sus brazos con fuerza, empujándome a un lado sin ningún cuidado, y lo besó con mucha hambre, se aferró a su boca con devoción en medio de las lágrimas.
Él no reaccionó, creo que ni siquiera respondió al beso, se quedó paralizado.
—Rebeca... ¿Qué estás haciendo? Tú estabas...
—Mi amor —respondió ella c