Hace un mes
-Ágata.
La pelinegra volteó a ver a quien la llamó.
-oh, cariño.
Ella se acercó al hombre y le plantó un beso en los labios.
-¿encontraste algo para mí, Clark?
-si, vamos con el prisionero.
Ambos caminaron por un corredor oscuro hasta llegar a unas escaleras. Bajaron por ellas hasta dar con un par de puertas que fueron forjadas con plata sólida.
El demonio abrió la más alejada y la mujer entró mirando con asco y repulsión al hombre encadenado.
Se giró a ver a su acompañante con expe