Tratando de no darle tantas vueltas al asunto, no le menciona nada al respecto y continúa con su trabajo normalmente. Lorena llega hasta ella para ir a almorzar juntas.
— ¿Cómo estás? No me llamaste, no me buscaste. ¿Sabes siquiera lo preocupada que estaba, Keila? — reclamó su amiga.
— Ya vez. Estoy bien — La miró con cariño —. Gracias por moverte rápido.
— Todos son veloces si se trata de ti — farfulló la mujer. Keila frunció el ceño —. Cristhian reaccionó como un loco y fue en tu búsqueda. Er