CAPÍTULO 10
ANTONELLA SALVATORE.
SOY TUYO Y TÚ ERES MÍA
Un escalofrío recorrió mi cuerpo entero, haciéndome temblar de pies a cabeza. La piel se erizó al instante. Reaccionando a la vorágine de sensaciones, todas mis células, vivas o muertas, clamaron su nombre: —Emiliano —pronuncié con un hilo de voz.
—¡Shhh! No digas nada, principessa. No va a pasar nada que tú no quieras que pase —susurró contra mi piel—. Solo quería besarte, sentirte y saber si sientes lo mismo que yo. Tus besos, la reacció