NO, POR MUCHO TIEMPO.
CAPÍTULO 8
ARTHUR FERRER.
NO, POR MUCHO TIEMPO.
La noticia que Emiliano acababa de soltar me dejó petrificado. ¿Cómo era posible? En un instante, la tenue emoción de creer que había encontrado a la mujer adecuada para él, la que nos convenía a todos, se desvaneció por completo.
¿Cómo podía cometer semejante estupidez? ¡Su asistente! ¡No podía ser!
Reaccioné con un carraspeo seco, tragué saliva con dificultad, sintiendo el nudo opresivo descender por mi garganta.
—Eh… nuevamente felicidades, hij