Sara observaba a la persona que tenia frente a ella, no podia creer que al final hubiera vuelto y de la manera en lo que estaba haciendo, Amira estaba frente a ella con su rostro sucio y su cuerpo lleno de morados y golpes.
—Amira, ¿Que te ha pasado? —le pregunto, ella solo sollozo, estaba mal, en realidad, lo que necesita era ayuda.
—Lo siento… no quería ir hasta donde mis hermnanos.
—Ellos están a dos habitaciones de aquí —ella asintió aún sollozando.
—Lo se, pero no quiero que me vean.